miércoles, 8 de julio de 2015

Un día agitado para la paz

Santos responde en Twitter preguntas sobre el proceso de paz. / TWITTER

Todos los actores del proceso coinciden, en menos de 24 horas, en la necesidad de agilizar las negociaciones

JAVIER LAFUENTE Bogotá 8 JUL 2015 - 04:13 CEST


El proceso de paz en Colombia se ha ido cocinando a fuego lento. Tres años se van a cumplir desde que se iniciaran en La Habana las negociaciones entre el Gobierno y la guerrilla de las FARC. Hasta tal punto se ha dilatado la cocción que los comensales, los ciudadanos, se han cansado de esperar al plato final. Lo demostraron en la última encuesta, que daba un empate técnico entre quienes defendían una salida negociada y una militar. Los actores, especialmente el Gobierno, parecen haber tomado nota. “Es necesario agilizar las negociaciones, la paciencia se agota”, ha afirmado el presidente, Juan Manuel Santos este martes, un día en el que todos los participantes de la mesa negociadora se han pronunciado sobre el momento que atraviesa el proceso: la guerrilla, que ha recalcado que quiere el firmar la paz con este Gobierno, aunque no a cualquier precio; los garantes del proceso, Cuba y Noruega, que han urgido a ambas partes a desescalar el conflicto de manera urgente y el Gobierno, quien a través del presidente ha recogido ese guante.

Como si quisieran preparar el terreno para un eventual cese al fuego bilateral antes de la firma del acuerdo definitivo, decisión que, presuponen, no va a gustar en una opinión pública cada vez más insatisfecha con los resultados de las negociaciones, el Gobierno ha intensificado en los últimos días la campaña para tratar de acercar el proceso a la sociedad, su gran talón de Aquiles. El domingo, a través de una entrevista cedida con antelación a diversos medios colombianos, y a algunos internacionales, incluido EL PAÍS, el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, habló en unos términos que hasta entonces no había utilizado. “El proceso está en el peor momento. Es posible que un día las FARC no nos encuentren en La Habana”, aseguró De La Calle, un mensaje inusual en él.

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Este martes, el Gobierno decidió emplear las redes sociales para transmitir la opinión del presidente y hacer pedagogía con el proceso. Durante una hora, Santos, a través de la etiqueta #Delapazdicen, respondió en Twitter a 18 preguntas de los usuarios, incluidos los más contrarios al proceso de paz, la Procuraduría General y el uribismo, encarnado en esta ocasión en el director del Centro Democrático y rival de Santos en las últimas presidenciales, Oscar Iván Zuluaga. “La paz la construimos todos. Siempre hemos estado atentos a sus inquietudes. Construyamos Colombia grande y en paz”, respondió Santos a Zuluaga, cuando este le recordó que durante la campaña electoral del año pasado el presidente aseguró que “a las FARC no se le ponen condiciones”. Es el segundo guiño que el Gobierno lanza al principal partido de la oposición después de que De la Calle viese con buenos ojos la propuesta del expresidente Álvaro Uribe de crear unas zonas para recluir a los guerrilleros sin que entreguen las armas. “Me parece sumamente constructiva. Y creo que el expresidente Uribe tiene razón", dijo De la Calle.

Santos aprovechó también su charla en Twitter, donde llegaron a participar, según Presidencia, 14 millones de usuarios, para hacer referencia al llamamiento que, unas horas antes habían hecho los dos países garantes de las negociaciones, Noruega y Cuba y Venezuela y Chile, que actúan como acompañantes. En un comunicado conjunto, mientras Gobierno y FARC avanzan en el apartado de la reparación de víctimas urgieron a ambas partes a rebajar la intensidad del conflicto, acentuado por la escalada de ataques de la guerrilla desde que rompieron el cese al fuego unilateral a finales de mayo. “Acogemos llamado a desescalamiento con compromisos. Proponemos acelerar negociación cese al fuego definitivo”, tuiteó el presidente.

Las declaraciones de De la Calle el domingo reafirmaron un discurso que desde el Gobierno se viene sugiriendo hace semanas: la necesidad de acelerar el proceso. Tras la muerte de 11 militares en el Cauca, en abril, las negociaciones han ido en picado. La ruptura de la tregua por parte de las FARC, después de la muerte de 26 guerrilleros, ha acentuado la crisis. “No creo en los plazos fatales, pero es necesario agilizar las negociaciones. La paciencia se agota”, respondió Santos a un internauta que le preguntó si había llegado la hora de un ultimátum para la paz.

La guerrilla tampoco ha sido ajena a las declaraciones de los últimos días. “Deseamos firmar la paz con este Gobierno”, ha afirmado el líder del equipo negociador, el número dos de las FARC, Iván Márquez, quien ante la prisas sugirió que hay que “cuidar este proceso como la niña de los ojos” para que impere “el sentido común”. La guerrilla incide en que hay que “poner punto final desde ya a los choques armados”, aunque volvió a dejar claro que no aceptará presiones: “Se trata de un asunto de voluntad política que no se puede condicionar a exigencias de sometimiento penal, ni de dejación de armas o concentración”.

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