lunes, 24 de agosto de 2015

García-Margallo: «Un Gobierno con Podemos provocaría una estampida del inversor extranjero»

JOSÉ RAMÓN LADRA
García-Margallo durante la entrevista

«No ha ocurrido nunca en España que el segundo más votado se convierta en presidente del Gobierno»


LUIS AYLLÓN/ESTEBAN VILLAREJO / MADRID - Día 24/08/2015 - 09.19h


Apura el verano el ministro José Manuel García-Margallo para dar los últimos retoques a su libro epistolar -con título preliminar «Todos los cielos llevan a España»- donde repasará los principales asuntos de la política internacional a través de su correspondencia diplomática con personalidades, ministros de otros países y embajadores. Cederá los derechos «a una causa noble», nos subraya. Atiende a ABC en la sede del Ministerio, junto a la plaza Mayor de Madrid. [Consulte aquí la segunda parte de la entrevista]

-¿Recibiría en este despacho al exvicepresidente Rodrigo Rato si así se lo pidiese?

-Pues depende de lo que el vicepresidente Rato tuviese que plantearme. Si se refiere a la entrevista que le concedió el señor Fernández, todo el problema es si se cree la versión del ministro del Interior, o no. El ministro del Interior lo que ha dicho es que el señor Rato le pidió una entrevista para transmitirle su preocupación porque estaba sufriendo amenazas tanto él como su entorno familiar y quería asegurarse de que iba a contar con una protección adecuada ante esas amenazas. Si esa versión es la correcta, el ministro del Interior hizo lo que tenía que hacer. Mucho más si tenemos en cuenta que lo hizo con luz y taquígrafo en el Ministerio del Interior. Lo que pasa es que yo no tengo grandes cosas que tratar con el señor Rato.

-¿Ve más animado al Ejecutivo de cara a las elecciones generales?

El debate de la reforma constitucional ha estado ahí siempre-Nosotros ahora estamos lidiando la «maldición de Juncker»: sabemos lo que tenemos que hacer, lo que no sabemos es qué hacer para que nos voten después de haber hecho lo que teníamos que hacer. El problema del Gobierno antes, y desde luego ahora, es la comunicación y el contacto con los ciudadanos para transmitir lo que hay que transmitir: es decir, dónde estaba España y dónde está ahora. Como en la parábola de los talentos, se trata de explicar los talentos que recibimos y los talentos que dejamos al final. En eso estamos.

-¿Sabe o intuye cuándo será la fecha de las elecciones?

-Esa es una competencia del presidente del Gobierno que está condicionada por los trámites constitucionales. Lo que se está explorando es la fecha que la Constitución permite. Lo que sí les digo es que mientras más tarde sea, mejor, pues con este Gobierno pasa como con el amor: «Hoy te quiero más que ayer y menos que mañana». Las cifras van a ir mejorando a lo largo del tiempo, y mientras más tiempo tengamos para demostrar que los sacrificios que hemos pedido al pueblo español han tenido sentido, mucho mejor.

-¿Por qué ha espoleado ahora el Gobierno el debate de la reforma constitucional?

-El debate de la reforma constitucional ha estado ahí siempre. El problema es que ese debate no ha podido materializarse en conclusiones concretas porque es necesario tener uno o varios interlocutores para abordar qué se puede reformar y en qué sentido hacerlo. Lo otro es abrir una caja de Pandora de consecuencias imprevisibles. El problema es que en esta legislatura nuestro interlocutor, el PSOE, ha estado lejos de la certeza y estabilidad de partido.

J.R.L.

-¿Hablamos de reformar la Constitución para dar o para quitar competencias a las autonomías?

-No se trata de más o menos competencias, sino de ordenar y racionalizar las competencias. Aquí tenemos una experiencia, una jurisprudencia del Tribunal Constitucional y se ha producido un fenómeno que no se produjo cuando se abordó la Constitución del 78, que fue la entrada en la UE. El mundo ha cambiado y cuando el mundo cambia hay que cambiar las instituciones. Se trata de racionalizar el modelo después de unos años de rodaje, después de un acervo de jurisprudencia constitucional importante, después de haber entrado en la UE y después de haber adquirido una experiencia. No se trata ni de más ni de menos competencias, sino quién hace qué y quién paga qué.

-¿Las elecciones se convertirán en un «frente de izquierdas» contra Rajoy?

-Eso me parece un planteamiento absolutamente esotérico. La declaración del secretario general del PSOE de estar dispuesto a pactar con todos menos con Bildu y el PP me parece una declaración absolutamente esperpéntica en el siglo XXI. La experiencia es que la Transición fue posible cuando hubo una colaboración y un acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales. Estos últimos 40 años, que han sido los mejores de la Historia de España, han sido posibles por la colaboración de PP y PSOE.

-¿Se fía del PSOE de Pedro Sánchez?

-Siempre creo en la buena fe y el patriotismo de las personas que se dedican a la cosa pública. Lo importante es saber si el señor Sánchez sabe lo que quiere y si su partido le sigue.

-¿Cree que tratará de convertirse en presidente del Gobierno aunque el PSOE sea el segundo más votado?

-Eso no ha ocurrido nunca en España. Es perfectamente posible desde un punto de vista legal y constitucional, pero no creo que sea lo mejor que le pueda pasar a España. Estamos en unos tiempos en los que España tiene unos desafíos muy importantes: tiene una secesión abierta en Cataluña, tenemos que seguir con unas políticas que favorezcan la competitividad en este mundo globalizado, tenemos que participar en la refundación de la UE y tenemos que participar en la definición de un nuevo orden mundial (ONU, sistema comercial, monetario, cambio climático…). Son desafíos que exigen un Gobierno muy fuerte. Y un Gobierno encabezado por una lista que no ha ganado las elecciones es todo menos fuerte.

-¿Cree que la corrupción ha pasado ya toda su factura al PP?

Creo en la buena fe y el patriotismo de las personas que se dedican a la cosa pública-Supongo que no, la corrupción no es un tema de partidos, es un tema de personas. Por desgracia es inherente a la naturaleza humana. Lo importante es establecer los mecanismos para detectar la corrupción y cuando ésta se detecte, castigarla. En esto, pocos gobiernos han sido tan enérgicos como este en la persecución de la corrupción, sobre todo en la corrupción de militantes de nuestro partido.

-¿Le inspira confianza Ciudadanos?

-Un partido que nace en Cataluña para defender la unidad de España me produce simpatía. Lo que me produce inquietud es que sus propuestas programáticas son difusas y etéreas. Y en algunos casos equivocadas. Ciudadanos estuvo a favor del rescate de España cuando obviamente era lo que no había que hacer. Y en tercer lugar, votar a un partido que no sabes si va a apuntalar a un Gobierno del PP o el PSOE no tranquiliza demasiado. Espero que vayan depurando sus posiciones.

-¿Qué le parece la gestión de Podemos en las instituciones?

-Podemos es un movimiento que recoge la indignación ciudadana después de una crisis como la que sufrió España. No es algo diferente a los movimientos populistas que se produjeron en la Europa de entreguerras. Lo que han hecho en los ayuntamientos y comunidades autónomas no es todavía demasiado determinante para saber lo que podrán hacer. Eso sí, se han movido a bandazos y han espantado a los inversores extranjeros. Podemos tiene unos modelos de referencia: Grecia y Venezuela, y no parece que sean los sistemas políticos y económicos que mejor le puedan ir a España. Entiendo la preocupación de la gente en caso de que Podemos pueda entrar en un Gobierno de la Nación. Un Gobierno con Podemos provocaría una estampida del inversor extranjero como ha pasado en Grecia. Además, acabamos de ver cómo ha terminado políticamente Tsipras.

-¿Cómo ve las elecciones del 27-S en Cataluña?

-Lo veo con preocupación pero sobre todo con tristeza. Hay que plantear las cosas con claridad: son elecciones para un parlamento autonómico, que elegirá a un gobierno autonómico que tiene que moverse dentro de las competencias que la Constitución y el Estatuto les atribuye. Punto. En ningún caso va a haber independencia de Cataluña, el derecho unilateral a decidir no está contemplado en la Constitución y mucho menos está una declaración parlamentaria de independencia. Declaración de independencia que por ser contraria a la Constitución Española no sería reconocida por la comunidad internacional. Es un camino que no lleva a ningún lado. Lo que lleva es a una enorme frustración en la sociedad catalana, a una fragmentación tristísima de la sociedad catalana. Todo ello propiciado por el propio Gobierno de la Generalitat.

-Artur Mas sin ser número uno en su lista...

El plan A, B, C y D del Gobierno es respetar la legalidad. No hay más plan, eso es el Estado de Derecho-Son unas elecciones peculiares. Mas ha logrado cargarse a CiU, ha logrado que su partido no pueda presentarse con sus siglas -si en la lista de Mas hay diez personas que le sean fieles es todo lo que tiene- y todo esto en beneficio de la extrema izquierda: CUP, Sí se puede y la pareja Junqueras-Mas encabezada por Romeva, un eurocomunista.

-¿Si se declara la independencia, cuál es el plan A del Gobierno?

-El plan A, B, C y D del Gobierno es respetar la legalidad. No hay más plan, eso es el Estado de Derecho. El Estado de Derecho no es un tema menor: es la base de las libertades y la garantía de los derechos fundamentales. Si hay una declaración de independencia, el Tribunal Constitucional declarará, como es obvio, que esa declaración es nula y no hay principios jurídicos.

-¿España ya ha superado la crisis?

-Mientras tengamos 22% de paro no diré jamás que hemos superado la crisis económica. Lo que sí es verdad es que llevamos siete trimestres consecutivos de crecimiento.

-¿Le parece acertado el nombramiento de José Ignacio Wert como embajador ante la OCDE?

-Si no lo hubiese creído acertado, ni el ministro de Guindos ni yo lo hubiésemos propuesto, ni el Gobierno lo hubiese aceptado. Wert ha sido un magnífico ministro de Educación; es un hombre muy inteligente y tiene méritos más que sobrados para estar en la OCDE, que se ocupa de estas cosas.

-¿Repetiría en un segundo Gobierno de Mariano Rajoy?

-He servido a España todo lo que tenía que servir. Si el presidente del Gobierno considera que yo puedo ser útil en un momento tan complicado como en el que está España, estaré más que encantado de hacerlo. Lo haría con Rajoy, con nadie más.

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