jueves, 20 de agosto de 2015

Merkel da su respaldo a Rousseff con una visita relámpago a Brasil

La mandataria brasileña Dilma Rousseff recibe a la canciller Merkel. / FERNANDO BIZERRA JR. (EFE)

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La canciller alemana desembarcó en Brasilia para avanzar en las negociaciones en áreas como ciencia, tecnología y medio ambiente


AFONSO BENITES / CARLA JIMÉNEZ Brasilia 20 AGO 2015 - 05:07 CEST


La canciller alemana Angela Merkel desembarcó este miércoles en Brasil con un grupo de 12 ministros y viceministros para avanzar en las negociaciones con el Gobierno de Dilma Rousseff en áreas como ciencia, tecnología y medio ambiente. Las dos mandatarias, que fueron víctimas de espionaje por la Agencia de Seguridad de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés), discutirán también sobre seguridad cibernética, un tema que ha llegado a la Organización de Naciones Unidas (ONU) gracias a la presión de ambos Gobiernos.

El tema central de la visita, de menos de 24 horas, es un compromiso sobre el cambio climático, con vistas a la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre el Cambio Climático (COP-21), que se celebrará en Francia a finales de este año. Pero los exportadores brasileños alimentan la esperanza de que se dé un paso adelante en las conversaciones sobre el acuerdo comercial entre Mercosur y Unión Europea.

En junio del año pasado, Mercosur había consolidado su oferta, pero Europa no se manifestó. Este año, durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latino-Americanos y Caribeños (Celac) y de la Unión Europea, en Bruselas, las discusiones fueron retomadas con el compromiso de presentar una oferta aún este año. “Los dos bloques se preparan para presentar sus propuestas oficialmente en el último trimestre de este año”, afirma Renata Amaral, especialista en comercio internacional.

El encuentro entre Rousseff y Merkel se produce en un momento delicado para las dos. La presidenta brasileña retoma el aliento después de un fin de semana de protestas multitudinarias en todo el país en las que 800.000 personas pidieron su destitución, mientras que Merkel, con las negociaciones para alcanzar una solución a la crisis griega, acababa de pasar un examen de autoridad ante el Parlamento alemán. Ninguna de las partes, sin embargo, consideró la posibilidad de cancelar o posponer el evento. “Si no creyesen en este Gobierno no estarían viniendo a Brasil”, afirmó el embajador Oswaldo Biato Júnior, director del Departamento Europeo del Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil.

El Gobierno brasileño aprovechará para vender las oportunidades de negocio en el país. Rousseff quiere despertar el interés de los alemanes para su millonario plan de inversiones en infraestructura, anunciado en junio. El plan representa una ventana para salir de la crisis económica en la que se encuentra Brasil y que mantiene su popularidad por los suelos.

Cuando se compara el apoyo popular de las dos líderes, que están entre las más poderosas del mundo, según la revista Forbes —Merkel en primer lugar y Rousseff en séptimo—, se perfilan dos momentos muy diferentes. Mientras la brasileña sobrevive con el 8% de apoyo de los brasileños, la canciller alemana mantiene una alta la aprobación en su país, según el Politbalometer, tradicional termómetro de la vida política alemana.

La visita de la canciller es la primera de una serie que debe celebrarse cada dos años en un nuevo marco llamado Consultas de Alto Nivel Brasil-Alemania. En 2017 será la presidenta brasileña quien viaje a Berlín. Pocos países tienen ese tipo de relación con los alemanes.

Merkel y Rousseff firmarán memorandos de Entendimiento, una especie de acuerdos previos para potenciales negocios, según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil. El intercambio financiero, si los proyectos salen adelante, alcanzará los 450 millones de euros. La cifra se considera pequeña, teniendo en cuenta que Alemania y Brasil son la cuarta y la séptima economía mundiales, respectivamente. El comercio bilateral entre Brasil y Alemania mueve 5.300 millones de euros al año. Y los alemanes son los principales socios comerciales de Brasil en el continente europeo.

El mercado castiga la falta de ajustes

El mercado brasileño sufrió ayer una corrección cercana al 2%, en medio de nuevas medidas de gasto por parte del Gobierno de Dilma Rousseff. Desde el pasado 5 de mayo, el Bovespa acumula un descenso del 20% y del 23% en el caso del real, el peor comportamiento entre las principales divisas globales.

Los inversores se muestran preocupados por el progresivo abandono de los planes de ajuste por parte del Ejecutivo brasileño, la adopción de medidas para ganar apoyo popular, como nuevos subsidios a los trabajadores, y la ausencia de planes concretos para reactivar la economía, que se encuentra en recesión.

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