miércoles, 26 de agosto de 2015

Merkel llama contra la xenofobia entre gritos de “traidora” de ultras

La presidenta Ángela Merkel durante su visita esta mañana a una campo de refugiados / AFP PHOTO / TOBIAS SCHWARZ

La canciller visita un centro de refugiados objeto de la violencia ultra

ENRIQUE MÜLLER Berlín 26 AGO 2015 - 14:39 CEST


La canciller Angela Merkel ha visitado esta mañana un centro de refugiados de Heidenau, en el Estado de Sajonia, en plena oleada violenta contra este tipo de locales por grupos neonazis y en medio de una crisis migratoria en Europa que tiene por destino principal Alemania. Precisamente un grupo de unos 150 manifestantes contrarios al asilo de inmigrantes ha protestado a la llegada de Merkel al centro. Los participantes en la marcha han llamado a la canciller "traidora" y han gritado que son "la manada", en relación con el calificativo usado por un miembro del Gobierno para referirse a los autores de los ataques a estos albergues de refugiados.

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"No hay tolerancia para aquellos que cuestionan la dignidad de otros, no hay tolerancia para aquellos que no están dispuestos a ayudar cuando la ayuda legal y humana se requiere", ha aseverado Merkel tras la visita al centro. "Cuantas más personas dejen eso claro (...) más fuertes seremos".

Merkel ha tardado diez años en visitar un centro de acogida para refugiados en su país. Solo ha decidido hacerlo tras recibir una avalancha de críticas de la oposición, organismos no gubernamentales que trabajan con los refugiados y líderes del partido socialdemócrata, su principal aliado en el Gobierno de gran coalición. Aun nadie puede explicar los motivos que movieron a Merkel a mantenerse alejada de un problema que está causando alerta en todo el país y que se resume en un balance trágico.

Tan solo en los primeros seis meses del año, la policía registró 176 ataques a centros de refugiados. Merkel tampoco se interesó en visitar el centro de Heidenau que vivió dos noches de terror el fin de semana pasado, cuando una horda de neonazis, la mayoría borrachos, intentó impedir la llegada de refugiados y se enfrentó a la policía.

Manifestantes ultras a las puertas del centro de refugiados visitado por la canciller Merkel. /TOBIAS SCHWARZ (AFP)

Las visitas de los políticos a los centros de refugiados siempre se han desenvuelto en un terreno peligroso y para los partidos que están a la derecha del centro, el peligro es aún mayor, a causa de la mayoría silenciosa que existe en el país y que está en contra de la llegada de solicitantes de asilo al país.

Sigmar Gabriel, el presidente del SPD y vicecanciller del Gobierno, visitó el lunes pasado el centro de Heidenau, donde calificó a los manifestantes de “horda de fanáticos” que merecen ser encarcelados. Las consecuencias no se hicieron esperar y el personal que trabaja en la sede central del partido en Berlín recibió cientos de llamadas amenazantes, incluida una de bomba.

Durante su visita al centro de Heidenau, Merkel ha hablado con los refugiados y voluntarios del centro en un encuentro a puerta cerrada. La canciller ha sido acompañada durante su visita por el alcalde de la ciudad, Jürgen Opitz y por el jefe del Gobierno regional de Sajonia, Stanaislaw Tillich, ambos militantes de la CDU.

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