lunes, 3 de agosto de 2015

Puerto Rico: ni Grecia, ni Detroit

LA CRISIS FINANCIERA DE PUERTO RICO »

Puerto Rico se asoma al impago


AMANDA MARS Washington 3 AGO 2015 - 05:22 CEST


A primeros de julio un ministro alemán dijo socarrón -algo enfadado por recibir demasiados mensajes desde Washington sobre qué hacer con la crisis griega- que no tenía ningún problema en cambiar al país por Puerto Rico. “Ya le he propuesto a mi amigo Jack Lew (secretario del Tesoro de EE UU) que nosotros podríamos aceptar a Puerto Rico en la zona euro si ellos aceptan a Grecia en el dólar”, dijo Wolfgang Schäuble. Justo antes había espetado mucho más serio: “Estados Unidos ni se imagina lo que es una unión monetaria”.

Porque aunque ambos países comparten una gran crisis de deuda, la llamada Grecia del Caribe no es una Grecia en el Caribe. Comparte el dólar con EEUU, sí, y por tanto tampoco puede devaluar la moneda, como le ocurre a los griegos, como herramienta de salida de la crisis, pero el devenir de la crisis portorriqueña no va a poner en riesgo al futuro de la divisa estadounidense y los ahorradores del país no temen que su dinero pueda transformarse en dracmas. El riesgo de contagio del caso griego a los países del entorno no es aplicable a lo que ocurre al otro lado del Atlántico.

La economía portorriqueña, en crisis desde hace una década, no produce suficiente para pagar esos 72.000 millones de dólares de deuda que acumula y necesita ayuda como Grecia la lleva necesitando desde 2010. Pero no hay señores de negro, por el momento, ni troika que desembarque en la isla, ya que al no ser un estado soberano, sino asociado a Estados Unidos, no puede recibir las ayudas directas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

¿Puede EEUU hacer de troika? La Casa Blanca ha descartado hasta el momento una rescate federal de su socio caribeño. ¿Puede quebrar Puerto Rico como hizo Detroit? Tampoco, al menos, tampoco amparado por el marco legal que protege a las entidades públicas en caso de impagos, el llamado Capítulo 9 o Chapter 9. Bajo esta normativa, la capital de Michigan declaró la insolvencia en 2013 y la superó el pasado diciembre. Estados Unidos tendrá que cambiar la ley para que Puerto Rico pueda acogerse a un programa similar y no hay apoyo político suficiente. Además, el proceso sería más duro porque su lastre cuadruplica al de Detroit.

Lo que no ofrece mucha discusión es que el país necesita reestructurar su deuda y un informe elaborado por antiguos expertos del FMI ya han lanzado las recetas adicionales: hacer reformas y bajar sueldos.

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