viernes, 25 de septiembre de 2015

Raúl Castro vuelve a Estados Unidos más de medio siglo después

El presidente cubano, Raul Castro, el pasado domingo. / AFP

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Asistirá a la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Es su primer viaje como presidente a EE UU, y el segundo de su vida


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SILVIA AYUSO Washington 25 SEP 2015 - 10:09 CEST


“Cualquier día voy allá a pronunciar un discurso más corto que los de Fidel y Chávez. Nunca he ido”, bromeaba Raúl Castro sobre su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas. Era junio de 2014 y el presidente cubano hablaba en Bolivia, en presencia de los mandatarios amigos Evo Morales, el anfitrión, y Nicolás Maduro de Venezuela. Todos rieron. Al fin y al cabo, en sus 84 años de vida, el menor de los Castro solamente ha estado, que se sepa, una vez en Estados Unidos, y eso fue en 1959. Pero no eran palabras huecas: Raúl Castro ha regresado este jueves al antaño enemigo, para participar en varios eventos de la cita anual de la ONU, que este año celebra su 70 aniversario.

Tampoco el momento es casual. Muchas cosas han cambiado no ya solo en los últimos años, sino incluso desde que lanzara su chanza en Bolivia. ¿O no era tal broma? En aquel momento, sin que lo supieran siquiera aliados como Maduro, su Gobierno y el de Barack Obama ya andaban en negociaciones secretas que seis meses más tarde, el 17 de diciembre, redundarían en el anuncio del inicio de la normalización de relaciones que asombró al mundo. La cita de la ONU en Nueva York permite un gesto más en este proceso de deshielo, sostiene William LeoGrande, profesor de la American University de Washington y especialista en asuntos cubanos.

“Es un paso más en la creciente relación diplomática que han construido Raúl Castro y Obama. Normalizar las relaciones es claramente una prioridad para ambos y sus consultas periódicas ayudan a que el proceso se mantenga en marcha”, considera el coautor del libro Back Channel to Cuba, sobre las negociaciones secretas entre Washington y La Habana el último medio siglo. Viajar a la ONU “le da a Raúl otra oportunidad de verse cara a cara con Obama”, recuerda.

Y aunque no cabe esperar otra cita privada como la que Obama y Castro mantuvieron en abril en Panamá durante la Cumbre de las Américas, sí habrá “una oportunidad para intercambiar algunas palabras”, adelantó este jueves a periodistas Ben Rhodes, asesor de Obama y uno de los que llevó en su nombre las negociaciones secretas con La Habana. El estreno de Raúl Castro en la ONU “es un símbolo de que las cosas han cambiado y de que la posición de EE UU hacia Cuba ha cambiado”, agregó.

Además, ambos hablaron por teléfono hace una semana, justo antes del inicio de la visita del papa Francisco -mediador clave en el deshielo- a Cuba. Jorge Bergoglio está ahora en EE UU -también para él es su primera vez- y aunque el turno para hablar ante la Asamblea General de Raúl Castro no es hasta la tarde del lunes 28 (Obama lo hará ese mismo día, pero en la mañana), La Habana anunció que viajaba por adelantado a Nueva York para asistir al discurso del papa, este viernes. Una cita idónea, considera Carl Meacham.

“El Papa fue fundamental en cuanto al apoyo moral y logístico de las reuniones clandestinas para llegar a la normalización. Él es parte de donde estamos ahora”, recuerda. A la par, a Raúl Castro, acudir a la ONU le sirve para enviar “una señal”, aventura el director del programa América del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS). “Es un intento de demostrar que están listos para reanudar su presencia en la comunidad internacional”.

La hasta ahora única estancia estadounidense de Raúl Castro fue Houston, Texas, en abril de 1959, cuando se unió a la última etapa de la gira norteamericana de su hermano Fidel. Washington y La Habana todavía no habían cortado las relaciones que tardarían más de medio siglo en restituirse, apenas hace dos meses. Según Brian Latell, un exanalista de la CIA que ha escrito varios libros sobre los Castro, testigos escucharon cómo los dos hermanos mantuvieron una acalorada disputa en su habitación en la planta 18 del lujoso hotel Shamrock. Historiadores como LeoGrande no se atreven a confirmar este extremo desmentido en su momento por sus protagonistas, pero sí coinciden en que, en aquel momento, “Raúl y el Che Guevara estaban preocupados por que Fidel estuviera siendo demasiado complaciente con EE UU en ese viaje”.

Mientras que Raúl era un comunista declarado, Fidel todavía no se había pronunciado claramente al respecto. Más allá de que la pelea se produjera o no y fuera por el motivo indicado o no, el hecho es que Fidel continuaría más de 40 años en el poder con su hermano Raúl como su eterno delfín, hasta que una enfermedad lo apartó de la dirección de la isla en 2006.

Aunque Raúl lleva ya casi una década en el poder que tomó de forma interina de su hermano mayor en ese año y definitivamente en 2008, nunca hasta ahora se había decidido a acudir a la reunión mundial anual a la que Cuba sí ha ido cada año a denunciar el “bloqueo”, el embargo que EE UU lleva imponiendo a la isla desde 1962.

Fidel sí que aprovechó el podio que da la posibilidad de dirigirse a todo el planeta. Lo hizo en cuatro ocasiones: 1960, 1979, 1995 y 2000, durante la Cumbre del Milenio. No fueron muchas, pero sí inolvidables. Su discurso de 1960 de hecho mantiene desde hace más de cuatro décadas el récord de ser el más largo en la historia de la ONU: cuatro horas y 29 minutos.

Pase lo que pase estos días en Nueva York, Raúl, que como buen militar prefiere discursos concisos y cortos, prometió hace un año que en ningún caso tratará de emular a su hermano en cuanto a oratoria. “No se asusten que no voy a pronunciar el discurso de Fidel en la ONU, porque si no se para (levanta) Ban Ki-moon y se va”, dijo en Bolivia.

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