lunes, 14 de septiembre de 2015

Un nuevo naufragio se cobra al menos 34 vidas en una isla griega

Un refugiado nada con un bebé tras el naufragio. / REUTERS / A. KONSTANTINIDIS

CRISIS DE REFUGIADOS »

Casi la mitad de los muertos son menores: cuatro bebés y diez niños. La embarcación trasladaba a 112 refugiados e inmigrantes


FOTOGALERÍA Bienvenida mundial para los refugiados

MARÍA ANTONIA SÁNCHEZ-VALLEJO Atenas 14 SEP 2015 - 13:37 CEST


Una nueva tragedia en el Mediterráneo oriental ha añadido al menos 34 muertos a la larga lista de refugiados e inmigrantes ahogados en su intento de alcanzar las costas de Europa. Las aguas de la isla de Farmakónisi, equivalente griego a la Lampedusa de infausto recuerdo, devolvieron esta mañana sus cuerpos, casi la mitad menores —cuatro bebés y diez niños—, mientras a primera hora de esta tarde proseguían las labores de auxilio. Al menos 68 personas pudieron ser rescatadas, mientras que 30 alcanzaron a nado las costas de la isla, situada a 15 kilómetros de Turquía. En la embarcación viajaban al menos 112 personas, según el balance de la Guardia Costera.

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En paralelo a otro operativo de búsqueda en curso desde el sábado frente a la isla de Samos —cinco desaparecidos, cuatro de ellos menores—, en las labores de rescate del naufragio de Farmakónisi participan dos helicópteros Super Puma y fuerzas de la Guardia Costera y la Armada griegas. A primeras horas de la mañana de este domingo, una llamada al número de emergencia 112 disparó la alarma. Un centenar de refugiados e inmigrantes se hallaban en peligro en aguas de la isla, situada al sureste del mar Egeo y donde en enero de 2014 se produjo uno de los peores naufragios en aguas griegas, que costó la vida a 12 personas.

En esa tragedia murieron ahogados un refugiado sirio y sus cuatro hijos, embarcados a la desesperada rumbo a Europa tras perder poco antes a su esposa y madre, respectivamente, en un bombardeo en su país natal. Sin la repercusión que tristemente logró el caso del pequeño Aylan, ya que fue un incidente aislado -y sobre todo sin cámaras cerca-, la escasa condena judicial a los traficantes del barco hundido provocó una oleada de críticas por parte de las organizaciones humanitarias y activistas de derechos humanos.

Desde comienzos de año, más de 2.700 migrantes han muerto en el Mediterráneo, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El Gobierno interino de Atenas rechazó este domingo por “inaceptables” las críticas europeas a su gestión de la crisis de los refugiados. En una visita a la isla de Mitiline, primera línea de la crisis, la primera ministra provisional, Vasilikí Thanou, anunció la apertura de nuevos centros de acogida de refugiados.

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