jueves, 15 de octubre de 2015

Bachelet le entrega al Congreso del 2017 poder constituyente originario y partido del orden se anota decisiva victoria política

Proceso participativo ciudadano no será vinculante y movimiento social sale derrotado

En cadena nacional, la Presidenta anunció que el proceso constituyente avanzará por dos vías: una que tiene como fin la generación de un "Proyecto de Nueva Constitución", fundado en las "Bases Ciudadanas para la Nueva Constitución", proceso que será vigilado por un Consejo Ciudadano de Observadores que "dé garantías de transparencia y equidad", según dijo Bachelet; la segunda vía es el mecanismo para elaborar la Nueva Constitución, el que ha estado marcado por la incertidumbre, ya que no ha sido definido hasta este anuncio y será determinado por el Congreso de 2017.

Por MACARENA SEGOVIA - (elmostrador.cl)


Tras casi un año y medio del inicio del segundo mandato de Michelle Bachelet, la Presidenta puso fin a la incertidumbre y explicó la forma en la que se llevará a cabo el proceso constituyente para una nueva Constitución.

En cadena nacional la Mandataria señaló que "la sociedad ha buscado adecuar su Carta Fundamental, esto es normal y es expresión de la madurez cívica de un pueblo (...). La actual Constitución tuvo su origen en dictadura, no responde a las necesidades de nuestra época ni favorece a la democracia. Ella fue impuesta por unos pocos sobre la mayoría. Por eso nació sin legitimidad y no ha podido ser aceptada como propia por la ciudadanía (...). Es cierto que desde el retorno de la democracia le hemos introducido cambios importantes, que han atenuado su carácter autoritario, pero aún tiene mecanismos que obstaculizan el pleno ejercicio de la democracia y que no pueden ser eliminados con nuevos intentos parciales", agregó.

Es por eso que anunció la implementación de un mecanismo "con sentido de Estado y carácter republicano; con espacios reales de participación y diálogo entre todos los ciudadanos y ciudadanas, y dentro de los canales de nuestra institucionalidad".

"Debemos basarnos en la solidez de nuestras tradiciones jurídicas y, al mismo tiempo, dar curso a nuestra capacidad de avanzar hacia una sociedad más abierta y moderna", sentenció.

El proceso constituyente avanzará por dos vías, una que tiene como fin la generación de un "Proyecto de Nueva Constitución", fundado en las "Bases Ciudadanas para la Nueva Constitución", y la segunda es el mecanismo para elaborar la Nueva Constitución.

El "Proyecto de Nueva Constitución" será ingresado al Congreso a inicios del segundo semestre del 2017 y se fundará –como se señaló– en las "Bases Ciudadanas para la Nueva Constitución", un documento elaborado a partir de un proceso que se iniciará en los próximos días, con una etapa de educación cívica, que durará hasta marzo del próximo año. Luego, a partir de marzo del 2016, se realizarán diálogos ciudadanos, primero a nivel comunal, después de provincias, regiones, para finalizar con una síntesis nacional que será entregada a la Presidenta en octubre de 2016. El proceso será vigilado por un Consejo Ciudadano de Observadores que "dé garantías de transparencia y equidad", según dijo la Jefa de Estado. El "Proyecto de Nueva Constitución" deberá ser aprobado por el Congreso.

El segundo carril del proceso contempla que a fines del 2016 se envíe al Congreso un proyecto de reforma de la actual Constitución "para que, por dos tercios de sus miembros en ejercicio, establezca los procedimientos que hagan posible dictar una nueva Carta Fundamental. En esta reforma, propondremos al actual Congreso que habilite al próximo para que sea él quien decida, de entre cuatro alternativas, el mecanismo de discusión del proyecto enviado por el Gobierno y las formas de aprobación de la nueva Constitución", dejando en manos de los actuales parlamentarios la responsabilidad respecto de la forma de implementación.

La Mandataria establece que hay cuatro alternativas: formar una Comisión Bicameral de Senadores y Diputados; una Convención Constituyente mixta de parlamentarios y ciudadanos; una Asamblea Constituyente; y, finalmente, la convocatoria a un plebiscito, pero la decisión del mecanismo recaerá en el nuevo Parlamento elegido en el 2017, la que deberá ser tomada por una mayoría de tres quintos.

Para el abogado constitucionalista y precursor de la Nueva Constitución, Fernando Atria, la respuesta del Gobierno es "la manera en que se debe afrontar la discusión pública". El experto rescata la decisión del Ejecutivo de no reducir el tema a una reforma constitucional y que "aquí se puede comenzar a discutir la diferencia entre una reforma constitucional y una nueva Constitución".

"Tengo un cierto escepticismo de que una solución al problema constitucional que sea de verdad logre sortear los cerrojos constitucionales. Lo que yo creo que va a pasar es mucho más parecido a lo que ha pasado no solo en el tema constitucional, sino que el de AFP, educación, etcétera, que es que a veces entran o se presentan proyectos de reforma significativa, y la necesidad de reunir los requisitos para sortear los cerrojos constitucionales significa que, en la parte en que esos proyectos son transformadores, se caen, y en la parte en que son perfeccionamientos, se quedan", dijo a CNN.

Finalmente, estimó que el riesgo es que la nueva Constitución "salga algo como que al fin la clase política ha dejado sus intereses de lado y se ha unido por razones de interés público, como pasó con la LOCE, ese es el riesgo".

Los 19 meses de incertidumbre e indefinición

Este plan busca dar respuesta a un largo camino para definir el mecanismo para crear una nueva Constitución. La primera vez que la Presidenta se refirió a la necesidad de una nueva Carta Magna fue el 27 de octubre de 2013, en una ceremonia realizada en el Teatro Huemul de Santiago, donde dio a conocer los 40 puntos del programa que guiaría su Gobierno.

Entre los puntos destacó tres ejes: Educación, Reforma Tributaria y Nueva Constitución. Estos eran los pilares del que sería el primer Gobierno de la Nueva Mayoría y traerían consigo "los cambios de fondo que necesitamos para Chile", según dijo la entonces candidata a la Presidencia.

"Chile necesita de una nueva Constitución, porque como bien lo dijera monseñor (Ricardo) Ezzati en el último Te Deum, nuestro ropaje institucional nos queda estrecho y surge la expresión ciudadana pidiendo cambios y reforma profundas". "Llevaremos adelante un proceso que nos permita tener una nueva Constitución, una Constitución que nos interprete a todos, que sea moderna, que consagre la idea de un Estado social de derechos", señaló.

A pesar de que no indicó la forma en que se llegaría a una nueva Constitución, aseguró que "la ciudadanía debe participar activamente en la discusión y aprobación" de la misma.

Ya electa Presidenta, Bachelet nombró a la actriz Javiera Parada –la principal vocera de la agrupación "Marca Tu Voto", propulsora de la Asamblea Constituyente– como agregada cultural en EE.UU., lugar en donde se ha mantenido hasta ahora, sin tener grandes intervenciones respecto al proceso constituyente.

Las dudas se incrementaron en septiembre de 2014. A pesar de que, en abril del año pasado, el presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, declarase que la Mandataria le habría asegurado que "no descarta la Asamblea Constituyente", en una entrevista en Radio ADN la Presidenta volvió a referirse a la Nueva Constitución, destacando la necesidad de la participación de todos los ciudadanos. En la ocasión y ante la pregunta de que si esto significaba una Asamblea Constituyente, la Mandataria respondió que "no significa eso, en su momento diremos cómo van a ser los pasos", al tiempo que definió los principios que regirían el proceso y afirmó que este debe ser "democrático, participativo y legítimo".

Esta entrevista marcó un punto de inflexión y dejó entrever las tensiones respecto al tema. Al respecto, la diputada del Partido Comunista, Karol Cariola, dijo que “me parece lamentable que la Presidenta descarte la opción de AC sin que se hayan presentado todas las propuestas". La entonces vocera de Gobierno, la ministra Ximena Rincón, intentó poner paños fríos y precisó "que la interpretación dada por la prensa, en cuanto al mecanismo con que se llevará a cabo la nueva Constitución, fue totalmente descontextualizada" y que "no descarta necesariamente el mecanismo de una Asamblea Constituyente".

El puntapié inicial al proceso llegó a más de un año de iniciado el Gobierno. A fines de abril de 2015, la Presidenta intentaba atenuar el clima de deslegitimación tras el estallido del caso Penta y SQM, anunciando una comisión de expertos "anticorrupción". Fue en dicho momento que la Mandataria sorprendió a la opinión pública anunciando que en septiembre de 2015 daría a conocer lo que denominó un "proceso constituyente".

"En septiembre, mes de Chile, daremos inicio al Proceso Constituyente abierto a la ciudadanía, a través de diálogos, debates, consultas y cabildos, que deberá desembocar en la Nueva Carta Fundamental, plenamente democrática y ciudadana, que todos nos merecemos”, comunicó Bachelet, en declaraciones que mantuvieron las dudas sobre el mecanismo para generar la Nueva Constitución.

El anuncio cayó como balde de agua fría en el círculo cercano a la Mandataria, mismo que apuntaba a la AC como mecanismo para arribar a la nueva Constitución. El mismo Eugenio Tironi –quien fue parte de su equipo de campaña y precursor del eje de nueva Constitución– aseguró que este anuncio era "la muerte definitiva, digamos, de cualquier idea de respaldo por parte del Ejecutivo a la Asamblea Constituyente como fórmula de cambio de la Constitución".

Pero no todo quedó ahí, julio fue un mes clave. La idea de llamar a un plebiscito para consultar la opción de una Asamblea Constituyente había tomado fuerza, y el Partido Comunista, junto a Revolución Democrática, por medio del diputado Giorgio Jackson, habían impulsado la iniciativa. Sin embargo, en una entrevista en Radio Universo la Presidenta descartó la opción y resaltó la utilización de cabildos como forma de participación. "Queremos que sea un proceso participativo. No queremos que sea un proceso de elite", expresó la Presidenta, tal como lo había aclarado en su entrevista de casi un año atrás.

Esta vez fue la diputada Camila Vallejo la que la criticó públicamente. "Lo considero lamentable. El pueblo de Chile no es una masa amorfa. La ciudadanía tiene que ser capaz de tomar las riendas de su historia", dijo la diputada comunista.

Por su parte, durante el mismo mes, el ministro del Interior, Jorge Burgos (DC), le dio un portazo a la AC, asegurando que el proceso no sería por fuera de la institucionalidad y que no estaba disponible para "atajos raros" para llegar a una nueva Constitución, lo que no fue bien visto por parte del PC, como tampoco por el socialismo. No veo por qué él intenta vetar y excluir de este debate posturas que son institucionales", dijo el diputado presidente de la Comisión de Constitución, Leonardo Soto (PS).

Ya llegado septiembre, los presidentes de los partidos de la Nueva Mayoría le solicitaron a la Presidenta Bachelet que postergara el anuncio sobre la Asamblea Constituyente hasta mediados de octubre, esto debido a la recargada agenda legislativa y al terremoto que el 16 de septiembre afectó a la Región de Coquimbo. La Jefa de Estado accedió y finalmente este martes 13 de octubre aclaró las dudas sobre el proceso Constituyente, junto con determinar que finalmente es el Congreso el que definirá los resultados de este proceso en pos de una Nueva Constitución y el mecanismo con el que se llegará a una nueva Carta Fundamental.

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