miércoles, 21 de octubre de 2015

Guillermo Fariñas: «Haré otra huelga de hambre si vuelven a rebasar mi nivel de tolerancia»

ÁNGEL NAVARRETE
Guillermo «Coco» Fariñas, fotografiado en la redacción de ABC en 2013

Tardó once meses en recuperarse y aún arrastra las secuelas que dejó su ayuno de 135 días de 2010, pero el disidente cubano no lo duda. Repetirá si se ve empujado por el régimen castrista


MÓNICA ARRIZABALAGA ARRIZABALAGA11 / MADRID - Día 21/10/2015 - 07.47h


Una trombosis venosa impide a Guillermo «Coco» Fariñas llevar zapatos cerrados y hace que a menudo se le hinchen las piernas. El historial médico de este disidente cubano, que también sufre polioneuropatía carencial y tuvo que ser operado del pulmón izquierdo, es parte de la factura vital que ha pagado por sus 24 huelgas de hambre. «Tomo once tipos de tabletas al día», dice enumerando su medicación.

Del último pulso con el régimen castrista salió más muerto que vivo. Fueron 135 días sin comer hasta que en el verano de 2010 fueron liberados 116 presos políticos, entre ellos los 52 de la llamada Primavera Negra. La muerte de Orlando Zapata tras 83 días de huelga de hambre empujó a Fariñas (Santa Clara, 1962) a coger el testigo un 24 de febrero y hasta el 8 de julio se negó a ingerir alimentos. «Lo que más me preocupó fue que otros presos políticos pudiesen morir», recuerda el psicólogo y periodista independiente que actualmente lidera el Foro Antitotalitario Unido (FANTU).

Con el caso Zapata su tolerancia se acabó, algo que no descarta que pueda volver a pasar. ¿Volverá entonces a protagonizar otra huelga de hambre? «Eso depende de ellos. Hay un nivel de tolerancia. Si pasan esa línea, tendré que volver», responde sin dudar pese a las secuelas que aún arrastra y a que tardó unos 11 meses en recuperarse de la anterior.

AFP
Fariñas, en el hospital Arnaldo Milian de Santa Clara, el 8 de julio de 2010.

La vida de los cubanos no ha mejorado con la nueva fase de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, según Guillermo Fariñas. «Si ha cambiado, ha cambiado para mal porque la represión se ha recrudecido», asegura antes de denunciar que él ha sufrido «amenazas directas de muerte por parte de altos oficiales de la Seguridad del Estado, algo a lo que no se atrevían antes». Para el disidente, al que han creado una cuenta de Facebook falsa y han duplicado su cuenta en Twitter, no hay duda de que estos mensajes provienen «directamente del poder».

Éste ya no lo ostenta Fidel Castro, ni siquiera su hermano y actual presidente Raúl. A juicio de Fariñas, quien hoy maneja los hilos es el hijo de este último, Alejandro Castro Espín. El general de brigada al frente del Consejo de Defensa y Seguridad de Cuba «es el que quita y pone los cargos» y «el que tiene poder sobre todos los embajadores».

La economía la dirige el yerno de Raúl Castro, el también general de brigada Luis Alberto Rodríguez López-Callejas. Es el presidente del Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que controla el turismo, la extracción de níquel... los principales negocios de la isla.

Hacia un capitalismo de Estado en Cuba

«Quieren hacer de Cuba una mezcla de la Rusia de Putin con el Egipto de Nasser y con características de China o Vietnam», asegura Fariñas, que ve avances «hacia un capitalismo de Estado donde van a estar los mismos, o sus hijos», quizá con «una figura decorativa para que no se pueda decir que es una dinastía, pero ésta sí será el verdadero poder».

Los pasos dados en las negociaciones entre el Gobierno cubano y el de Estados Unidos van en esa dirección, a juicio del disidente, muy crítico con las conversaciones porque «fueron obviados la oposición interna y externa».

«Se está llegando a acuerdos comerciales y la democracia está por encima de cualquier acuerdo comercial», subraya el galardonado hoy hace cinco años con el Premio Sajarov, que no oculta su decepción por el viaje del Papa Francisco a Cuba. Según Fariñas, miembros de la oposición se acercaron al Pontífice durante uno de sus trayectos en la isla y le pidieron que intercediera por los presos políticos, sin éxito.
Unir a la oposición en una plataforma

Pese a estos temores y dificultades, el líder del Foro Antitotalitario Unido no pierde la esperanza de que la democracia se imponga finalmente en Cuba. Basándose en el artículo 63 de la Constitución de la República, que señala que «todo ciudadano tiene derecho a dirigir quejas y peticiones a las autoridades», los integrantes del FANTU han impulsado la iniciativa ciudadana «Urna transparente» para exigir al Gobierno cubano que la nueva ley electoral incluya el derecho de todas las tendencias políticas a ir a las urnas, con los mismos medios para defender sus proyectos y que puedan votar todos los cubanos (tanto en el exterior como en el extranjero), entre otros aspectos.

Además de recoger firmas para este documento, Fariñas está enfrascado actualmente en un proyecto unitario de la oposición cubana. En una primera reunión en San Juan de Puerto Rico se creó una comisión de nueve miembros (4 de la diáspora cubana y 5 que trabajan en la isla). «Estamos concentrándonos en lo que nos une a toda la oposición», señala el miembro de FANTU antes de anunciar que en tres meses se celebrará un segundo encuentro con todas las organizaciones «donde se determinará el nombre de esta plataforma unitaria».

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